Peña Federación Vélez Sarsfield de Hattrick

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A SALIR DE COPAS

Rodrigo Javier Martínez, 01-04-2019
Hoy el dilema pasaba por como titular esta humilde reseña. ¿Ser critico y vehemente? ¿Resaltar lo positivo? Creo que, siendo honesto conmigo mismo, tanto la derrota como la alegría de estar nuevamente en el plano internacional ocuparon el mismo espacio emotivo. Por un lado otro duro golpe, con los brazos caídos, sin mostrar nada de lo bueno que se supo hacer a finales de pasado. Por el otro la enorme felicidad de asegurarnos un lugar en la Copa Sudamericana 2020.
Hoy Vélez es esto, una de cal y una de arena, la alegría de volver luego de 5 años al plano internacional y la tristeza de no poder afianzar la idea del juego del DT de cara a ser protagonista. Y es difícil entender porque pasa esto, porque no todos los equipos nos van a regalar 20 minutos como nos regaló Independiente al comienzo del partido. Obsequio que se coronó con la mala salida de Bustos, la siesta de Sanchez Miño, la inteligencia y asistencia de Bouzat y la excelente definición de Leandro Fernandez que a los 8 minutos abría el marcado del partido. La desorientación del local siguió varios minutos mas y Vélez pudo haber aumentado la diferencia de contra, pero las malas decisiones, principalmente de Vargas, en el manejo de los contragolpes dejaron con vida a un Independiente que de a poco acomodó su caos defensivo y empezó a pararse en campo rival, o sea, el nuestro. Con el correr de los minutos Vélez cedió el control de la pelota, Hoyos empezó a entrar en acción y Vélez se dejo ganar ese duelo de "guapos" que planteaba el medio rojo de la mano de Pablo Perez, un duelo que se encontraba en clara desventaja, por lo permeable del arbitro y por la joven temple de un plantel que aún se debe crecer en varios aspectos.
No puedo decir que terminamos pidiendo la hora en la primera mitad, pero la realidad es que el entretiempo venía bien, en primera instancia, ante un Independiente que, mejor ordenado y necesitado de la victoria, buscaba el empate con mas armas y seriedad. En el segundo tiempo este planteo se acentuó y Vélez, definitivamente, asumió un rol pasivo preocupante. Las esporádicas estocadas del primer tiempo ya no existían y el Rojo hizo muy amplia la cancha generando profundidad con sus extremos, principalmente de la mano de Cecilio Dominguez que volvió loco a un De la Fuente perdido y sin respuestas. A los 10 minutos del segundo tiempo la superioridad local se plasmó en la red cuando Bustos gano por la derecha y tiro un centro que Romero recibió de frente al arco para matar a Hoyos con un tiro bajo y rasante dentro del área. ¿Jugada desafortunada? El retroceso de Vélez es horrendo, incomodo y desprolijo, tan es así que De la Fuente, antes del remate del delantero rival, disputa la pelota perdiendo increíblemente en posición de central y viniendo desde la derecha. En medio del desconcierto del Fortín, El Rojo siguió atacando y a falta de 7 minutos, sin cambios, sin modificaciones estratégicas, Pablo Perez pondría el 2 a 1 definitivo tras un centro que Hoyos no sacó al corner y que recibió Britez, beneficiado por el rebote en el travesaño, para asistir al ex Boca que fácil, y sin marca, definió a la red. Era cantado, era obvio, era una decantación de un trámite que todos podíamos ver y en el cual dependíamos de un milagro para llevarnos algo de Avellaneda. Y acá hago un parate en la descripción y abro paréntesis para analizar. ¿Está mal cambiar? Y obviamente no me refiero a los no cambios (el único fue obligado por la lesión de Vargas). Hago referencia a ciertos errores que se repiten constantemente y que no puedo entender como el Técnico no lo lee dentro del campo de juego y acá entra en juego mi debate moral. ¿Con cual Heinze nos quedamos? ¿Vamos con el Heinze de entre semana?. El que trabaja a nivel europeo y con una obsesión pocas veces vista. El que potencio al plantel profesionalizandolo y dándole herramientas nuevas, conceptos teóricos de avanzada y sacándolo de un pozo anímico insalvable. El que acentúa las virtudes de los jugadores y promueve animicamente a jóvenes que superan sus propios limites. El que nos salvo del descenso y nos puso en el plano internacional. ¿O nos quedamos con el Heinze estratega? El rígido (¿quizás soberbio?) que muere con sus ideas en cancha. El que no ve cuando que el equipo es superado y se amerita un cambio táctico. El que no ve que la salida con pases lateralizados es inútil, no por mala idea, sino porque Hoyos no es bueno con los pies (como claro ejemplo de insistir con algo que no sirve). El que insiste en jugar sin 9, o mejor dicho, no usándolo en pleno partido. El que abusa de la tenencia sin darle libertad a sus jugadores. El que no cambia cuando el cambio es necesario y urgente. ¿Con que Heinze nos quedamos? Heinze es un persona enigmático y lo que mas me asusta es que su ego no le deje ver que su ideal de juego o sus creencias sean dogmáticas y las ponga por sobre los intereses o beneficios del club.
Más allá de todo, con polémicas, con grieta, con derrota incluída hago hincapié en lo mas importante de todo: renueven el pasaporte, Vélez ha vuelto al lugar del cual, con escritorio por medio, nunca deberían habernos sacado. El lugar que por malas gestiones y sombras nos sumergieron sin quererlo. Vélez vuelve a las Copas, porque por mas preguntas y enigmas, la alegría es siempre fortinera.

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