COLUMNA DE EMOCION

Rodrigo Javier Martínez, 23-05-2022
Entre tanta alegría vi en las redes un pensamiento que me llevo a hacer esta columna de opinión. Ganó Vélez y con una victoria que no requiere ningún análisis. Por eso no será una columna de opinión, sino de emoción.

Sin saber como iba a salir Estudiantes y casi sin esperanzas, nuestra gente agotó micros, barcos y entradas, se subió a sus autos, gastó fortunas y emprendió un viaje que en primera instancia parecía sombrío. Pero el martes el Pincha ganó y de la nada volvimos a tener una esperanza.

La gente viajo horas y horas, fue boludeada por la aduana uruguaya a la ida y a la vuelta, fue mal tratada por la policía y llegó a la cancha o a sus hogares sin comer ni beber o agotados. Tolero las inclemencias del tiempo o la incertidumbre de no saber si iba a llegar a la cancha, incluso algunos lo hicieron con el partido largamente empezado.

Y el partido fue un temporal de todo. Empezar perdiendo, empatarlo, pasar a ganarlo, sufrir otra vez un arbitraje nefasto y terminar, sobre la hora, sufriendo un empate inmerecido y festejado por una parcialidad local que fue inmensamente visitante a pesar de su mayor número.

Pero acá me detengo y hago un pequeño análisis. Si, perdonen, pero lo tengo que hacer porque cuando Osorio cometió el tonto penal que hizo, todos pensamos si los piVes son la solución a todos nuestros problemas y porque tantos de nosotros pedimos jerarquía. El que no lo pensó nos miente, porque la mano del buen delantero fortinero, sin intención, fue naif y un pecado de juventud.

Pero después de tanto tiempo tuvimos un momento, ese momento donde nos sentimos tan de Vélez y tan felices que sentis que no existe en la Tierra un sentimiento tan noble y puro como amar a tus colores. Lo tuvo Nacional, era gol de Gigliotti, luego de otro error de Hoyos, pero Gomez, leyó bien la jugada y con el alma, en la línea, evitó la caída. Entonces Vélez, lastimado, sabiéndose herido, fue y Osorio tiró un centro bajo que un uruguayo rechazó para festejar, pero Florentín estuvo donde tenía que estar, habilitó nuevamente a Osorio, que, con su vergüenza y su amor propio, de primera, buscó el área. Pellegrino, adelantado y llevándose marcas, salió con mucha inteligencia de la jugada y Perrone, en el aire, buscó la pelota para encontrar la red.

Yo no lo grité. El barrio explotó en gritos, golpes, ruidos, festejos, alaridos, llantos, no me quiero ni imaginar lo que fue esa popular colmada de fortineros. Cuando entendí que tuvimos el primer mimo en tantos meses, solté un grito, desde adentro, con lágrimas, con el alma. Todos los piVes de Vélez nos habían regalado la victoria mas disfrutada en este último tiempo.

¿Podemos quedar afuera de octavos? ¿Podemos entrar a la Sudamericana? Quien sabe. El martes hay que copar el Amalfitani y esperar que esta mitad de año se cierre con la alegría que todos los hinchas merecemos después de comer tanta mierda pero al menos, después de tanto tiempo, volvimos a ser felices.

Foto: Sitio Oficial Vélez Sarsfield
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